Despierto en mi cama un tanto confundido al notarme completamente desnudo. Pasan unos segundos hasta que me doy cuenta del peso que hay sobre mi pecho. Miro y veo un cuerpo de mujer. Su cabello castaño cubría mi pecho. No me hacía falta nada más para saber quién era la dueña de ese maravilloso cuerpo. Te reconocería aun con los ojos cerrados @, mi hermosa @.
El corazón me late a mil por hora. Tengo miedo de tocarte por si te desvaneces pero no puedo evitarlo. Sentir tu piel es una necesidad vital para mí. Mis manos temblorosas acaban acariciando tu espalda y notan como tu piel se eriza ante mi tacto. No aguanto más y te abrazo fuerte contra mi pecho. ¡Oh cielos cuánto te amo!
Te vas despertando lentamente y tus hermosos ojos azules se clavan en mí. Me dedicas una hermosa sonrisa y te acercas a mis labios para besarme. "Buenos días"- me dices y mis ojos se llenan de lágrimas de felicidad. "Ha sido una noche maravillosa." -dices susurrando en mi oído mientras tus manos acarician mi pecho.- "Mi cuerpo aún tiembla por ti amor."
Ahora era yo el que temblaba. Temblaba con cada caricia, con cada palabra.
- Oh Bella. Te amo. -sólo logro decir eso antes de perderme en tus labios.
Ese beso enciende nuestros cuerpos que encajan a la perfección. Me giro dejándote debajo de mí y comenzamos a amarnos lentamente. Tus manos acariciando mi espalda hacen que pierda la razón. Cuando llega el momento cumbre... desgraciadamente... vuelvo a la realidad.
Abro los ojos y te busco ansioso con la mirada. Pero sólo hay frío y soledad. Vuelvo a tumbarme en la cama y no puedo evitar sollozar de dolor al ver que otra vez amor mío te has desvanecido en el aire